
La Ciudad del Cielo de Marco Polo
Foto: CatOnMars · CC BY-SA 4.0
En el siglo XIII un veneciano llamó a Hangzhou la ciudad más bella del mundo. ¿Qué vio de verdad y qué queda hoy en el Lago del Oeste?
Hacia 1298, un mercader veneciano encerrado en una cárcel de Génova describía una ciudad al otro lado del mundo. La llamaba Quinsai y decía que era, sin duda, la ciudad más bella y noble de la tierra. Hoy la llamamos Hangzhou.
Una ciudad sobre el agua
Marco Polo salió de Venecia en 1271 con su padre y su tío y, según su propio relato, pasó unos diecisiete años al servicio de Kublai Kan, el soberano mongol de China. Volvió a casa en 1295. Pocos años después cayó prisionero en una guerra entre Venecia y Génova y compartió celda con Rustichello de Pisa, autor de novelas de caballerías. Juntos escribieron el libro que en español se conoce como Los viajes de Marco Polo o Libro de las maravillas.

Hangzhou era entonces una conquista reciente de los mongoles. Durante casi siglo y medio había sido la sede de la dinastía Song del Sur, y no cayó ante los ejércitos mongoles hasta 1276. La corte Song nunca la llamó oficialmente capital: era el xingzai, la «residencia temporal» del emperador, un recordatorio de que esperaban volver al norte. El estudioso británico A. C. Moule demostró que el «Quinsai» de Polo viene de esa palabra. Polo, por su parte, lo traducía como «Ciudad del Cielo».
En la clásica traducción inglesa de Henry Yule, la descripción de Quinsai es uno de los pasajes más largos del libro. La ciudad, dice Polo, está como asentada en el agua: a un lado un lago de agua dulce muy clara, al otro un gran río, y canales de todos los tamaños que recorren cada barrio y se llevan la suciedad. Las calles están empedradas con piedra o ladrillo. Hay diez plazas de mercado principales, llenas tres días por semana con 40.000 o 50.000 personas, doce gremios de artesanos, unos 3.000 baños públicos y, la cifra que todo el mundo recuerda, doce mil puentes de piedra, algunos tan altos que grandes barcos pasan por debajo.
El lago de las barcas de recreo
El pasaje que más suena al Hangzhou de hoy es el del lago. Polo dice que tiene unas 30 millas de contorno, rodeado de palacios, casas señoriales y muchas «abadías e iglesias», como él llama a los monasterios budistas. En dos islas se alzan hermosos edificios donde cualquier vecino puede celebrar un banquete de bodas o una fiesta. Y se alquilan barcas para 10, 15, 20 o más personas, con mesas y sillas, pintadas de colores vivos y con ventanas alrededor, para comer y beber mientras pasan la ciudad y las colinas.
Es una mirada muy veneciana: un hombre de una ciudad de canales se fija en canales, puentes, mercados y dinero. Polo cuenta que el Kan lo envió varias veces a Quinsai a revisar los ingresos de aduanas, y que buena parte de sus datos procedía de un escrito que la emperatriz Song envió a Bayan, el general mongol que tomó la ciudad.
Lugar en HangzhouLago del Oeste 西湖El famoso lago de Hangzhou, rodeado de colinas, pagodas y diques con sauces. Patrimonio Mundial de la UNESCO.¿Estuvo allí de verdad?
No todo en el libro puede tomarse al pie de la letra, y los historiadores siempre lo han dicho. Doce mil puentes es casi con seguridad una exageración, un perímetro de «cien millas» es demasiado grande y las cifras de Polo tienden a inflarse. Hasta su «Ciudad del Cielo» es un enigma: algunos estudiosos creen que repetía un dicho chino ya corriente en época Song, «arriba está el cielo, abajo están Suzhou y Hangzhou».
Las dudas de fondo vienen del siglo XIX. En 1995 Frances Wood, responsable de las colecciones chinas de la British Library, publicó Did Marco Polo Go to China? Señalaba lo que el libro no menciona, como el té, los pies vendados, los palillos o la Gran Muralla, y que ningún documento chino lo nombra. Quizá, sugería, reunió sus historias de viajeros persas y de otros lugares sin ir él mismo. La Gran Muralla es el argumento más débil: casi todo el muro que se ve hoy se construyó bajo los Ming, mucho después de la época de Polo.
La mayoría de los especialistas no quedaron convencidos. El historiador Igor de Rachewiltz le respondió en una reseña detallada y, en 2013, Hans Ulrich Vogel comparó lo que Polo cuenta del papel moneda, la sal y los ingresos del Estado con las fuentes chinas. Encontró detalles que coinciden con registros de la dinastía Yuan que Polo nunca pudo leer en Europa, y ningún otro autor occidental, persa o árabe de la época se acerca a esa precisión. Hoy la opinión mayoritaria es que Polo sí estuvo en China, y que su libro debe leerse con cuidado, como una mezcla de lo que vio, lo que le contaron y lo que un novelista hizo con ello.
Visitarlo hoy
Los canales, los mercados y los famosos puentes de Quinsai ya no existen, pero el lago sigue ahí, y Polo lo reconocería. El Lago del Oeste es hoy Patrimonio Mundial de la UNESCO, rodeado de colinas verdes por tres lados, cruzado por los diques Su y Bai, con pagodas en las cumbres y templos entre los árboles. Alquila una barca pequeña y harás justo lo que él describió: sentarte sobre el agua mientras la ciudad pasa a tu lado. Empieza por el Lago del Oeste y dedícale al menos medio día.
Guía de la ciudadHangzhou 杭州El Lago del Oeste, aldeas de té Longjing y a un tren rápido de Shanghái.Lugares de esta historia
Fuentes
- Marco Polo: The Glories of Kinsay (Yule–Cordier translation, 1903), Internet History Sourcebooks, Fordham University (sourcebooks.web.fordham.edu)
- Song Dynasty China: Hangzhou, Asia for Educators, Columbia University (afe.easia.columbia.edu)
- Marco Polo in China (1271–1295), Asia for Educators, Columbia University (afe.easia.columbia.edu)
- Review of Hans Ulrich Vogel, Marco Polo Was in China (2012), Reviews in History, Institute of Historical Research (reviews.history.ac.uk)
- Igor de Rachewiltz, F. Wood’s Did Marco Polo Go to China? A Critical Appraisal, Australian National University (openresearch-repository.anu.edu.au)
Las leyendas se cuentan como leyendas. Cuando los historiadores no coinciden, lo decimos.
Correcciones
- 2026-09-29 Añadido que casi toda la Gran Muralla actual es posterior a Polo; su antiguo término para los budistas sustituido por una descripción neutra.
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